
Esta vez compañeros de aventuras gastronomicas, tocó visitar a Turandot, un restó de cocina húngara e internacional bastante interesante y sabrosa.
El lugar deja mucho que desear en su decoración y la atención es bastante mala, lo único rescatable es la comida.
Para empezar, pedimos un Strudel de espinaca con crema de albahaca /SPENÓTOS RÉTES, muy bueno el hojaldre y una Canasta Turandot, Vegetales de estación grillados, acompañados con pollo macerado y gajos de endivias. Todo dentro de una canasta hecha en queso parmesano, muy buena.
En los principales, exageramos un poco ya que pedimos demasiado, ordenamos un
Gulyás de cordero / BÁRÁNY PÖRKÖLT GALUSKÁVAL, Acompañado con ñoquis húngaros, además Chucrut a la húngara / TÖLTÖTTKAPOSZTA, Repollo macerado, carré de cerdo ahumado,páprika, albondigas de bonsiola, pechitoy salchicha ahumada y por último, una Parrillada húngara que es para dos personas / FLEKKENSÜLT (2 szemely), Carré ahumado, pechito con manta, chorizo,morcilla, panceta, debreciner. Guarnición:papas al horno, repollo salteado, puré de manzanas,ensalada de pepino y chutnay de berenjena, en sintesis, una barbaridad, todo muy rico pero muy pesado.
Y para finalizar con algo dulce, saboreamos un Parfait de helado de frambuesa con salsa de chocolate, muy bueno!!
Osea, Turandot es un lugar aceptable para cuando uno quiera probar de que se trata la gatronomía húngara, aunque calculo que en Buenos Aires debe existir algún sitio mejor.
Comida: Buena.
Ambientación: Muy mala, si en ves de servir comida húngara, fuera una pizzeria no se apreciaría la diferencia.
Atención: Muy mala, con muy pocas ganas de atender.
Sugerencias: Strudel de espinacas con crema de albahaca y el Chucrut a la húngara.
Carta de Vinos: Mala y cara.
Precio por persona: Nos salió $60 por persona con propina incluida gracias a que teníamos un descuento del 50%.